LUCES Y SOMBRAS DEL SECTOR PORCINO EN ENTRE RÍOS, CON VISTAS A 2022

Juan Pablo Cerini y Miguel Hergert destacaron el crecimiento de la producción y las inversiones en marcha. A su turno, Alejandro Di Palma alertó por el aumento de las importaciones.

El sector porcino de Entre Ríos continúa caminando por el sendero que lo impulsa decididamente a crecer como única alternativa viable. La producción de cerdos sigue aumentando en la provincia, en sintonía con un incremento sostenido del consumo en el mercado nacional y de las inversiones en los distintos eslabones de una cadena que tiende hacia la integración y la asociatividad.

No resulta fácil para los productores y empresarios de la actividad tomar decisiones. Como a todos, también les impacta la inflación del 50%, la elevada presión fiscal, las restricciones cambiarias, las dificultades para conseguir financiamiento y las políticas ambiguas para los sectores productivos. Por ello, en gran parte es la inercia y su propio empuje lo que los obliga a ir por más, aunque resulte relativa su definición.


A pesar de las incógnitas y dudas que se pueden presentar de cara a un nuevo año, la mayoría de los actores de la cadena porcina del territorio entrerriano sostienen sus proyectos en marcha. Así lo dan cuenta los entrevistados por DOS FLORINES, quienes al mismo tiempo exponen las luces y sombras de una actividad que por ahora no encuentra techo.

Desde Estación Camps, Miguel Hergert destacó que fue “un buen año” para la firma que se dedica a la elaboración de cortes porcinos, embutidos y fiambres. “Vamos a lograr los objetivos pensados, que eran crecer, abrir nuevas zonas y hacer nuevos clientes”, aseguró.

El socio de Granalier reconoció que por el contexto del país “a principios de año fue un poco más difícil”, sin embargo, “luego se fue acomodando el mercado”. “Para fin de año vamos a andar muy bien y vamos a terminar bien el año”, anticipó.

Consultado por DOS FLORINES respecto de los volúmenes, describió: “En el troceado este año vamos terminar con casi 42.000 animales faenados y en productos elaborados vamos a estar produciendo 180 toneladas”.

Las expectativas para 2022 son alentadoras, a pesar del escenario incierto en el que permanece la economía argentina. “El año que viene va a ser un año muy bueno para el sector porcino porque la brecha que hay hoy entre el vacuno y el cerdo es altísima, lo que va a estimular el consumo de carne fresca. Va a ser difícil para todos por lo que vive el país, pero bueno para el sector”, expresó.

En ese sentido, al igual que 2021, Granalier proyecta un crecimiento, con el foco puesto en la producción de elaborados. “La intención es llegar a los 2.500.000 de kilos en el año, es decir, 200 mil kilos en el mes. Será un 25 o 30% más por mes”, precisó Hergert.

La incógnita, en todo caso, será la capacidad del sector para abastecer a las plantas que agregan valor. “La idea es seguir creciendo, pero está costando mucho porque hay faltante de cerdos en el mercado. De a poco se suman productores y vamos creciendo en esos números en torno del 25%”, señaló.

En cuanto a las metas de inversiones, informó que se encuentran finalizando la primera parte del proyecto de ampliación de la segunda planta. “Creemos que a fin de año vamos a terminar ese sector. Además, estamos incorporando máquinas y tecnología, que va a ayudar un montón para mejorar los productos y el volumen”, subrayó.

A su turno, el empresario Juan Pablo Cerini planteó los puntos positivos que lograron conseguir en los distintos eslabones de la cadena, desde la producción primaria en el campo hasta la comercialización en góndolas.

“Desde el punto de vista de la agricultura, con la campaña 2021/2022 estamos cumpliendo los objetivos por encima de lo propuesto, al aumentar la superficie sembrada”, señaló, y destacó que ese incremento significa entre un 50 y 60% más de lo previsto.

Al respecto, acotó que ello es posible por el trabajo junto a socios que aportan insumos y capital, además de que las condiciones del tiempo han posibilitado una mejora relativa de la producción. En este contexto, según destacó a DOS FLORINES, están pudiendo crecer en equipos de trabajo y renovar maquinaria.

Por otro lado, en relación a las granjas, destacó que comenzó el nuevo modelo de negocio en asociación, que les permitirá aumentar la producción de cerdos. “En 2021 aparecieron los créditos, conseguimos los dos socios y avanzamos en la primera de las cinco fases de crecimiento. Para los primeros meses del año que viene saldrá la venta de capones de ese crecimiento, lo cual es un gran logro”, valoró.

De cara lo que se viene, anticipó que están solicitando el financiamiento necesario para la fase dos y tres del plan. Para ello, lo harán acompañados por los socios actuales y, al mismo tiempo, están en la búsqueda de nuevos socios. Resaltó al respecto la experiencia lograda y que “el modelo de negocios está funcionando”.

En cuanto a la venta directa, recordó que el objetivo trazado era acompañar el crecimiento de la producción de cerdos con nuevas bocas de expendio. En ese sentido, indicó que lograron abrir otros dos locales de La Porca en Paraná, tal como se habían propuesto. “Para el año que viene el objetivo es abrir dos sucursales más y, de esa forma, seguir mejorando los procesos de atención al público que es la clave de nuestro modelo de carnicerías”, afirmó.

Finalmente, reflexionó: “Estos crecimientos tienen como desafío transversal la formación de equipos de trabajo para hacerles frente. La organización tiene que crecer en equipos, que vayan formando su cultura de trabajo que, al final del día, son los valores de la empresa. Detrás de eso están los procesos internos y estamos muy conformes con lo logrado este año”.

A la hora de realizar un balance del año, Alejandro Di Palma, titular de Bioder SA, apuntó contra el efecto de las importaciones de cortes de cerdo. “El promedio de importaciones de 2021 duplica el valor de 2020 y supera casi por un 40% la marca del último año de Macri”, alertó, y cuestionó que es un tema que el sector “no ha denunciado como nociva esta política de sustitución de mano de obra argentina”.

“Se ha importado carne porcina en un volumen con no tiene sentido ni antecedentes históricos. Esta importación es la sustitución de producción nacional con su correspondiente mano de obra y desnuda el desdén y la falta de políticas productivas de este gobierno”, criticó el empresario, en diálogo con DOS FLORINES.

Di Palma puso en foco en la necesidad de fortalecer la producción nacional con medidas que los protejan. “En este escenario definido, invertir para producir localmente es una aventura de resultado incierto. Cuando el gobierno no respeta la prioridad que deberían tener este tipo de acciones que involucran capital orientado a la producción y al trabajo, está equivocando groseramente la dirección”, sostuvo.

Dentro de las políticas productivas, consideró que el primer elemento económico a definir de manos de la gestión nacional es “garantizar una renta cierta por ese proceso que aumenta el valor de un producto y emplea mano de obra”. “Es decir, la renta económica, como resultado de estos procesos, no puede ser una aventura incierta”, aclaró.

Del mismo modo, agregó: “Vemos que este tipo de distracciones –las importaciones injustificadas–, ponen en duda el signo aritmético de la renta, ya que participan en el proceso de formación de precios y muchas veces justifican que los precios de mercado resulten inferiores a los costos de producción”.

En base a este análisis, Di Palma ve “una señal de alerta sobre el 2022 que plantea una incertidumbre”. “Como las incertidumbres no son muy alentadoras cuando de invertir se trata, queda expuesta la paradoja de un gobierno que necesita crear condiciones para las inversiones que ocupen mano de obra y sin embargo parecería imposibilitado de interpretar cuáles son las condiciones a generar”, finalizó.